ENASA, era una empresa estatal que traslado su sede central a Madrid, en Barajas. Fue quien creó  la marca de camiones  Pegaso, que durante medio siglo reinó en las carreteras españolas. Empresa que nació aprovechando el conocimiento industrial de la finiquitada Hispano Suiza.

La Hispano Suiza había logrado ser una firma puntera a nivel internacional gracias a su tecnología. No solo fabricaba turismos de lujo que le dieron fama en primer lugar. También incluyó incluso motores de aviación, famosos internacionalmente durante la Primera Guerra Mundial. Asimismo una serie completa de vehículos industriales que incluyó camiones pesados y autobuses.

Hacia 1942, ya superada la contienda civil española, La Hispano Suiza, Fábrica de Automóviles SA, de Barcelona, buscaba ponerse nuevamente en funcionamiento. España necesitaba camiones. Así que se retomaron los diseños. El camión Tipo 69 se tomo como base y se adaptó un diseño novedoso de cabina sobre su chasis. Nació entonces el Tipo 66G.

La G de gasolina, era un vehículo pesado para la época, con 7 toneladas de carga útil. Tenía un habitáculo moderno con espacio para una litera detrás de los asientos de conductor y acompañante. Este camión fue la base para varios modelos de autobuses y trolebuses que estarían activos casi hasta los 60.

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Camiones Pegaso

En 1949 aparecieron los primeros camiones Pegaso, el Pegaso I correspondía fielmente al Hispano 66G (gasolina). Así como el Pegaso II, fiel desarrollo del Hispano 66D (Diesel). La única diferencia entre los dos modelos, era el tamaño un poco mayor de la cabina en el caso del diesel. Ya  que su motor ocupaba más espacio y el tipo de combustible que usaban.

Hacia 1950 en una revisión de las actividades de Enasa constató la fabricación de 600 autobastidores de 8/10 toneladas con motor diesel de 125 CV. Había nacido el Barajas o “pegasín” como le conocieron muchos transportistas de la época. Diseño que nació gracias al ingenio de Wifredo Ricart, un genio de la ingeniería mecánica.

Impuso la belleza en sus diseños. Sin embargo, la belleza  no cuadraba con la solidez de un camión que era lo que necesitaba España en los años 50. Razón por la cual, tal vez muy pocos Barajas llegaron en buenas condiciones hasta nuestros días.

El motor de aluminio seis cilindros en V y el eje delantero de ruedas independientes fueron causa de innumerables averías. En esos  tiempos  no se le cargaban los 6.250 kilogramos de carga útil que indicaba la ficha técnica de los Pegaso Barajas. Sino que llevaban encima toda la mercancía que le cabía.

El “pegasín” sirvió para aprender a corregir errores en futuros diseños. Y para que su bella cabina marcara la personalidad de los camiones Pegaso, que a base de esfuerzo se gano el cariño de sus conductores.

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Se amplían las prestaciones partiendo del moflete

En 1954 la fábrica de Barcelona decide revisar su viejo modelo para ampliar sus prestaciones. Así, partiendo del moflete, cuya denominación oficial ahora era Z 202, nacía el Z 206, con cabina agrandada.

Con más espacio en la zona trasera y mayor amplitud general que el Barajas. Su motor diesel, era una versión con mayor cubicaje. Ahora llegaba a  9,3 litros y en su primera versión entregaba 140 CV a 1.950 rpm. A pesar de se hablaba que debería alcanzar los 165CV.

En chasis y transmisión se partía de cero, para permitir que de ese prototipo con 14.800 kilogramos de peso total, existieran futuras versiones de mayor capacidad.

A finales de los 50 ENASA estableció acuerdos con la firma británica Leyland. Sus primeros frutos fueron la creación de versiones con tres y cuatro ejes de doble carro directriz. Estos camiones seguían el camino abierto por el Z 206. Motor de cuatro válvulas por cilindro y cilindrada ampliada hasta los 10,17 litros y finalmente rendía los 165CV.

Con esta mecánica se creaba el primer prototipo de cuatro ejes, cuyo peso total era de 25 toneladas. En pruebas alcanzó  62 km/h de velocidad máxima, con un consumo de 38 litros a los 100.

Ya en los  60 se cambio la denominación de los camiones Pegaso.  el Z206 dio así paso al dos ejes 1060, que con su motor de 165CV ahora se elevaba su peso total hasta 17 toneladas. Pero en 1961, fruto de la colaboración con los británicos de Leyland, nacía uno de los mitos de las  carreteras españolas, el Pegaso Comet.

En la gama pesada el Pegaso ofrecía un gran producto, el camión ligero, el Barajas, un vehículo delicado y muy costoso. De hecho, la única marca privada que competía con los estatales de Enasa, ofrecía un Barreiros análogo al Barajas casi al 50% de menor costo.

Por lo tanto, se hacía necesario un Pegaso ligero, práctico y económico. Esa fue la carta de presentación de los Comet, tan fiables que muchos  han perdurados activos hasta hoy. El primer modelo del Comet, denominación 1090, se ofreció a  465.000 pesetas. Motor de 6,55 litros que rendía 125CV. Cargaba 8 toneladas  y alcanzaba  98 km/h de velocidad máxima.

Todo un alarde tecnológico en el cual había tenido bastante que ver la tecnología británica de Leyland.  Si el Comet original era un 13 toneladas, el Comet 1100 llegaba a los 10.750 kilogramos de MMA. Con motor  cuatro cilindros de 90 CV. Este humilde camión se mantuvo en fabricación hasta 1977.

Una nueva generación de camiones llegaba a las carreteras españolas

Hacia 1964 Pegaso presentaba una nueva gama, un camión más grande  y más potente. El país requería más medios de transporte y los pesos a manejar eran cada día mayores. Ahora los tres ejes eran para 26 toneladas de peso total y los chasis de cuatro para 35 toneladas. Hacían falta más caballos y por tanto se amplió nuevamente la cilindrada del motor. Se llegó  a  10,5 litros y  200CV.

Este motor,  4 válvulas por cilindro con turbocompresor llegó hasta  260 CV. Sin embargo,  en 1967 la nueva legislación permitió los conjuntos articulados hasta 38 toneladas de peso total. Las primeras tractoras Pegaso 2011 empezaron a ver que  esos 260 CV resultaron pocos.

La misma legislación dio pie al Pegaso 1065,  que aprovechaba una versión agrandada de la cabina Comet y con un seis cilindros de 10,7 litros que rendía 170CV. Este camión en chasis de dos ejes tenia  carga útil de 19 toneladas. Fue otro de los éxitos  hasta 1977.

Los años 70 revolucionaron el diseño en casi todos sus conceptos y la personal imagen de Pegaso, basada en su cruz frontal y cabina. En el Salón del Automóvil de Barcelona de 1972 se anunciaba la serie 1080. Versión rígida de dos ejes, junto a la tractora 2080 o el cuatro ejes 1084.

La cabina de los nuevos camiones Pegaso pregonaba a gritos que una nueva generación de camiones y Enasa esperaba abrirse a la exportación con estos modernos  modelos.

El habitáculo tenia piso casi plano y un característico silbido anunciaba su motor con  turbocompresor. Esa fue en  versión original, con 352 CV  no muy fiable. Mientras que el nuevo seis cilindros de 12 litros se ofrecía con 230 y 250 CV. Poco después, se mejoro la versión intermedia con tecnología de inyección Bosch  con 310 CV.

En 1975, los cabina cuadrada recibirían otra novedad técnica que  los convertiría en unos camiones completamente modernos.  Comparables a la mayor parte de sus competidores en  Europa. Ahora tenían cabina abatible, que  facilitaba las reparaciones y operaciones de mantenimiento.

Muchos componentes de las últimas series del fabricante nacional todavía siguen trabajando a diario. Los camiones Pegaso aun no son historia. Se resisten a formar parte del pasado español.

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